«Tengo la testosterona baja para mi edad» es una de las frases más repetidas en consulta. El problema es que casi ninguna de las tablas de «testosterona por edad» que circulan por internet procede de un estudio serio: la evidencia real dice algo bastante más matizado, y bastante menos alarmante.
Basta buscar «testosterona por edad» para encontrar tablas que asignan un valor ideal a cada década de la vida: 800 ng/dL a los 20, 600 a los 40, 400 a los 60. Son cifras cómodas, fáciles de recordar y, en su mayoría, extrapoladas sin base de laboratorios comerciales que venden precisamente el tratamiento que esas tablas parecen justificar.
La literatura endocrinológica cuenta otra historia. Existe un rango de referencia armonizado y estandarizado, la caída con la edad es mucho más lenta de lo que sugiere el marketing, y el diagnóstico de un déficit real nunca se hace con un número aislado.
En 30 segundos
- El rango de referencia armonizado en hombres jóvenes sanos y no obesos (19–39 años) es de 264 a 916 ng/dL de testosterona total, derivado de cuatro cohortes de EE. UU. y Europa.
- La testosterona total baja en promedio menos de un 1 % al año a partir de los 30–40. La fracción libre cae algo más rápido porque la SHBG sube con los años.
- Buena parte del descenso atribuido a «la edad» se explica en realidad por obesidad, enfermedades crónicas y fármacos, no por el paso del tiempo.
- En el European Male Ageing Study, solo alrededor del 2 % de los hombres de 40 a 79 años cumplía criterios de hipogonadismo de inicio tardío.
- Un valor suelto no diagnostica nada: hacen falta dos muestras matinales en ayunas más síntomas compatibles.
Qué mide realmente una analítica de testosterona
La mayoría de los informes dan testosterona total, que suma tres fracciones: la unida con fuerza a la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), la unida débilmente a la albúmina y la libre. Solo las dos últimas están biológicamente disponibles.
Esto importa por una razón concreta: la SHBG aumenta con la edad. Un hombre de 65 años puede tener una testosterona total idéntica a la de un hombre de 30 y, aun así, menos hormona disponible. Al revés también ocurre: la obesidad y la resistencia a la insulina bajan la SHBG, de modo que una total baja puede convivir con una fracción libre normal.
Añádase que los inmunoensayos automatizados que usan muchos laboratorios son imprecisos en el rango bajo, y se entiende por qué comparar dos analíticas de dos centros distintos es un ejercicio arriesgado.
«Testosterona por edad»: el único rango con respaldo sólido
La referencia que sí tiene respaldo no está organizada por décadas, sino anclada en hombres jóvenes sanos. En 2017, un consorcio armonizó mediante espectrometría de masas los valores de más de 9.000 hombres de cuatro cohortes poblacionales de Estados Unidos y Europa. En el subgrupo de referencia —hombres de 19 a 39 años, sanos y no obesos— los percentiles 2,5 y 97,5 fueron 264 a 916 ng/dL (9,2 a 31,8 nmol/L).
Ese es el marco que utilizan las guías clínicas. La American Urological Association emplea un umbral operativo de 300 ng/dL para considerar el diagnóstico, y la Endocrine Society recomienda apoyarse en el límite inferior de normalidad del laboratorio, siempre en combinación con síntomas.
Cuánto baja de verdad con los años
Los estudios longitudinales coinciden en cifras modestas. En el Massachusetts Male Aging Study, la testosterona total descendía en torno a un 0,4 % anual y la biodisponible alrededor de un 1 % anual. El European Male Ageing Study observó magnitudes muy parecidas: cerca de 0,4 % al año para la total y algo más del 1 % para la libre.
Traducido: un hombre de 60 años puede tener perfectamente valores dentro del rango de un hombre de 25. La superposición entre grupos de edad es enorme, y por eso una «tabla por décadas» resulta clínicamente inútil.
La edad no es la explicación principal
Cuando se analiza qué predice mejor una testosterona baja en hombres de mediana edad, la edad cronológica queda por detrás de otros factores. El peso corporal, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, la apnea del sueño, el consumo crónico de opioides o de corticoides y la enfermedad sistémica pesan más.
Esto tiene una consecuencia práctica y esperanzadora: parte de ese descenso es potencialmente reversible. En estudios de pérdida de peso significativa, la testosterona total y libre suben sin necesidad de administrar hormona alguna. Antes de etiquetar a alguien de «hipogonádico por la edad» conviene descartar lo que sí se puede modificar.
Cuándo un valor bajo sí importa
El hipogonadismo de inicio tardío exige la combinación de síntomas y bioquímica, no una de las dos cosas. En el análisis del European Male Ageing Study publicado en New England Journal of Medicine, el conjunto que se asociaba de forma consistente a testosterona baja fueron tres síntomas sexuales: menos erecciones matinales, menos pensamientos sexuales y dificultad de erección. Los síntomas físicos y psicológicos inespecíficos —cansancio, tristeza, falta de energía— no discriminaban.
Aplicando esos criterios a hombres de 40 a 79 años, la prevalencia fue de aproximadamente el 2 %. Es decir: la inmensa mayoría de quienes se hacen una analítica «por si acaso» tras leer un anuncio no tienen un déficit hormonal.
¿Y en las mujeres?
Aquí la respuesta es más corta y más contundente: no existen rangos de referencia por edad validados para diagnosticar un «déficit de testosterona» en mujeres. Las concentraciones son tan bajas que los ensayos habituales pierden fiabilidad, y el consenso global sobre testosterona en mujeres es explícito en que el diagnóstico no se establece midiendo el nivel. Las tablas de «testosterona femenina por edad» que circulan carecen de base clínica.
Qué hacer si sospechas un déficit
El protocolo estándar es sencillo: dos determinaciones de testosterona total en días distintos, por la mañana temprano y en ayunas, porque la hormona sigue un ritmo circadiano y la ingesta la reduce de forma aguda. Si el resultado es bajo o dudoso, se añaden SHBG, LH, FSH y prolactina para distinguir un origen testicular de uno hipofisario. Y siempre se evalúa el contexto: peso, sueño, fármacos, enfermedades intercurrentes.
Sobre el tratamiento, dos matices. El ensayo TRAVERSE, con más de 5.000 hombres con hipogonadismo y riesgo cardiovascular, mostró que la terapia con testosterona no fue inferior al placebo en eventos cardiovasculares mayores, lo que despejó una duda de seguridad que llevaba una década abierta. Pero en el mismo estudio se observaron más casos de embolia pulmonar, fibrilación auricular y lesión renal aguda. Seguridad razonable cuando hay indicación no equivale a beneficio cuando no la hay. Este artículo no incluye pautas ni dosis a propósito: esa decisión corresponde a una valoración médica individual.
Preguntas frecuentes
¿Existe una tabla fiable de testosterona por edad?
No en el sentido en que se usa habitualmente. El único marco validado es el rango armonizado de hombres jóvenes sanos (264–916 ng/dL) y se aplica a todas las edades adultas. Las tablas que asignan un «valor ideal» a cada década no proceden de estudios de referencia.
¿A qué hora debo hacerme el análisis?
Entre las 7 y las 10 de la mañana y en ayunas. La testosterona tiene un pico matinal y una comida puede reducirla de forma transitoria lo suficiente como para clasificar mal a una persona sana.
¿La testosterona baja causa disfunción eréctil?
Puede contribuir, pero rara vez es la causa única. En la mayoría de los casos la disfunción eréctil tiene un componente vascular, metabólico o psicológico, y corregir la testosterona sin abordar el resto suele resultar decepcionante.
Si te interesa el tema, puedes seguir con Andropausia y síntomas de testosterona baja: separando la evidencia del marketing y con Sexualidad en la tercera edad: lo que dicen los datos después de los 60.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- Travison TG, et al. Harmonized reference ranges for circulating testosterone levels in men of four cohort studies in the United States and Europe. J Clin Endocrinol Metab. 2017;102(4):1161–1173.
- Wu FCW, et al. Identification of late-onset hypogonadism in middle-aged and elderly men. N Engl J Med. 2010;363(2):123–135.
- Bhasin S, et al. Testosterone therapy in men with hypogonadism: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2018;103(5):1715–1744.
- Feldman HA, et al. Age trends in the level of serum testosterone and other hormones in middle-aged men: the Massachusetts Male Aging Study. J Clin Endocrinol Metab. 2002;87(2):589–598.
- Lincoff AM, et al. Cardiovascular safety of testosterone-replacement therapy (TRAVERSE). N Engl J Med. 2023;389(2):107–117.

Deja un comentario