Pocas áreas de la sexualidad acumulan tantos consejos sin respaldo como la búsqueda de embarazo. Guardar semen, elegir posturas, quedarse tumbada media hora: casi nada de eso resiste el contraste con los datos. Lo que sí importa es más aburrido y mucho más eficaz.
Cuando una pareja empieza a buscar embarazo, el sexo cambia de función: pasa de ser encuentro a ser tarea. Y en ese tránsito se cuelan decenas de creencias heredadas que no solo son falsas, sino que añaden presión y deterioran la vida sexual justo cuando más conviene que fluya.
Este es el repaso de lo que la evidencia respalda sobre fertilidad y sexo, y de lo que conviene dejar de repetir.
En 30 segundos
- La ventana fértil dura unos 6 días y termina el día de la ovulación: las relaciones en los 2-3 días previos son las que más embarazos producen.
- La ovulación no ocurre siempre el día 14. En ciclos regulares, la variabilidad es tan amplia que apenas un tercio de las mujeres tiene su ventana fértil en los días «de libro».
- Guardar abstinencia para «acumular» esperma no mejora nada. Lo recomendado es sexo regular cada 1-2 días (o cada 2-3) a lo largo del ciclo.
- No hay evidencia de que posturas, elevar las caderas o el orgasmo femenino aumenten la probabilidad de concepción natural.
- La testosterona exógena no mejora la fertilidad masculina: suprime la producción de espermatozoides. Es el mito más peligroso de la lista.
Mito 1: «hay que hacerlo el día de la ovulación»
Lo correcto es lo contrario: el día de la ovulación es el último día útil, no el mejor. El estudio clásico de Wilcox, Weinberg y Baird (NEJM, 1995) mostró que solo hubo embarazos cuando la relación ocurrió en una ventana de seis días que termina el día de la ovulación, y que las probabilidades más altas correspondían a los dos o tres días anteriores.
La razón es fisiológica: los espermatozoides sobreviven varios días en el tracto reproductivo femenino, mientras que el óvulo es viable apenas unas 12-24 horas. Esperar a «el día» llega tarde.
Mito 2: «ovulo el día 14, así que tengo el cálculo hecho»
El día 14 es un promedio de libro de texto, no una regla individual. En un análisis prospectivo publicado en el BMJ en 2000, los mismos autores estimaron que, incluso entre mujeres con ciclos considerados regulares, la ventana fértil variaba enormemente: había una probabilidad no despreciable de estar fértil en casi cualquier día del ciclo, incluido el día de la menstruación en algunos casos.
Consecuencia práctica doble: quien busca embarazo no debería confiar en el calendario, y quien lo evita tampoco debería usar el «ritmo» como método fiable.
Mito 3: «mejor abstenerse unos días para acumular esperma»
Falso, y a veces contraproducente. Las recomendaciones de la American Society for Reproductive Medicine y de NICE coinciden en un mensaje sencillo: relaciones regulares, cada 1-2 días durante la ventana fértil o cada 2-3 días a lo largo del ciclo, sin necesidad de cronometrar nada.
La abstinencia prolongada aumenta el volumen pero no la calidad funcional; y la frecuencia diaria no «agota» la fertilidad en hombres con parámetros normales. La ventaja añadida del sexo regular es que elimina la necesidad de acertar el día exacto.
Mito 4: posturas, caderas en alto y orgasmo femenino
No hay evidencia que respalde ninguna de las tres. Ninguna postura ha demostrado aumentar la tasa de concepción natural, ni permanecer tumbada con las piernas elevadas después del coito. La hipótesis de que el orgasmo femenino «aspira» el semen hacia el útero se ha estudiado y sigue sin apoyo consistente.
Un detalle que sí tiene base: los lubricantes
Varios lubricantes de uso común reducen la movilidad espermática en estudios de laboratorio. El impacto clínico real sobre las tasas de embarazo es menos claro, pero las guías de la ASRM sugieren, para quienes buscan embarazo y necesitan lubricación, optar por productos con menor efecto documentado sobre el esperma en lugar de los convencionales.
Mito 5: «la edad solo importa en la mujer»
La fertilidad femenina desciende con la edad de forma progresiva y se acelera a partir de la mitad de la treintena: eso está bien documentado. Pero la edad paterna también cuenta. Con los años se deterioran parámetros seminales y aumenta la fragmentación del ADN espermático, con efectos sobre el tiempo hasta el embarazo.
Conviene separar esto de la llamada andropausia: el descenso de testosterona con la edad es real pero gradual —en torno al 1 % anual a partir de la treintena según el Massachusetts Male Aging Study— y no equivale a infertilidad ni al cese brusco de función que el término sugiere.
Mito 6: «la testosterona mejora la fertilidad masculina»
Este es el más dañino, porque circula en gimnasios y consultas de bienestar. La testosterona administrada desde fuera suprime el eje hormonal que estimula la producción de espermatozoides: puede reducir drásticamente el recuento e incluso provocar azoospermia. De hecho, se ha investigado precisamente como anticonceptivo masculino.
Cualquier tratamiento hormonal en un hombre que busca embarazo debe indicarse y monitorizarse por un profesional; aquí no se dan pautas ni dosis.
Cuándo dejar de esperar y consultar
El criterio habitual es 12 meses de relaciones regulares sin anticoncepción sin lograr embarazo, y 6 meses si la mujer tiene 35 años o más. Ante ciclos muy irregulares o ausentes, antecedentes de cirugía pélvica, ITS previas o disfunción sexual que impide el coito, la consulta debe ser antes.
Un apunte que se pasa por alto: el propio proceso de buscar embarazo deteriora con frecuencia la satisfacción sexual. El sexo programado, la sensación de examen y el fracaso mensual repetido se asocian a menos deseo y más dificultades de respuesta sexual. Nombrarlo y protegerlo también forma parte del abordaje.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene tener relaciones para buscar embarazo?
Cada 1-2 días durante la ventana fértil, o cada 2-3 días de forma constante a lo largo del ciclo. Con esa frecuencia no hace falta calcular el día de ovulación para cubrir la ventana.
¿Sirve quedarse tumbada después del sexo?
No hay evidencia de que mejore la concepción natural. Los espermatozoides alcanzan el cuello uterino en minutos; el semen que se expulsa después no es el que cuenta.
¿La eyaculación frecuente «gasta» los espermatozoides?
No en hombres con parámetros seminales normales. La producción es continua y la frecuencia diaria no reduce de forma clínicamente relevante la capacidad fecundante.
Si te interesa cómo varía el deseo en las distintas fases del ciclo, revisa deseo sexual y ciclo menstrual. Y si el embarazo ya llegó, aquí está la evidencia sobre qué es seguro en el sexo durante el embarazo.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- Wilcox AJ, Weinberg CR, Baird DD. Timing of sexual intercourse in relation to ovulation. N Engl J Med. 1995;333(23):1517-1521.
- Wilcox AJ, Dunson D, Baird DD. The timing of the «fertile window» in the menstrual cycle: day specific estimates from a prospective study. BMJ. 2000;321(7271):1259-1262.
- Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. Optimizing natural fertility: a committee opinion. Fertil Steril. 2022;117(1):53-63.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Fertility problems: assessment and treatment. Clinical guideline CG156.
- Feldman HA, Longcope C, Derby CA, et al. Age trends in the level of serum testosterone and other hormones in middle-aged men: longitudinal results from the Massachusetts Male Aging Study. J Clin Endocrinol Metab. 2002;87(2):589-598.

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