La mayoría de las infecciones de transmisión sexual no duelen, no pican y no se ven. Por eso el síntoma más importante de una ITS suele ser ninguno, y por eso el cribado —no la vigilancia de síntomas— es la herramienta que de verdad corta las cadenas de transmisión.
Cada día se adquieren en el mundo más de un millón de infecciones de transmisión sexual curables, según la Organización Mundial de la Salud. La cifra impresiona, pero lo que la explica es menos espectacular y más incómodo: buena parte de esas infecciones circulan porque nadie sabe que las tiene. No hay lesión, no hay ardor, no hay flujo. Solo transmisión silenciosa.
Esta guía repasa cuáles son las ITS más comunes, qué señales pueden aparecer cuando aparecen, cada cuánto conviene hacerse pruebas y qué medidas preventivas tienen respaldo real. Sin moralina y sin exagerar el riesgo: la información precisa asusta menos que la vaga.
En 30 segundos
- Las cuatro ITS curables más frecuentes son clamidia, gonorrea, sífilis y tricomoniasis: la OMS estimó unos 374 millones de nuevas infecciones anuales entre los 15 y los 49 años.
- La mayoría cursa sin síntomas. En clamidia, la infección es asintomática en una amplia mayoría de mujeres y en cerca de la mitad de los hombres.
- Las virales más prevalentes son el VPH, el herpes genital (VHS-1 y VHS-2) y el VIH. El VPH lo adquiere en algún momento la mayoría de las personas sexualmente activas y suele aclararse solo.
- El cribado periódico es la medida con mayor rendimiento: detecta lo que no da la cara. La frecuencia depende de edad, número de parejas y prácticas, no de cómo te sientas.
- Prevención con evidencia: vacunación frente a VPH y hepatitis B, condón usado de forma sistemática, PrEP en personas con riesgo elevado de VIH y tratamiento de las parejas.
Cuáles son las ITS más comunes
Conviene separarlas en dos grupos, porque el manejo cambia por completo: las bacterianas y parasitarias, que se curan con tratamiento; y las virales, que se controlan, se previenen con vacunas o se tratan de forma crónica.
Curables: clamidia, gonorrea, sífilis y tricomoniasis
La clamidia es la ITS bacteriana más notificada en la mayoría de los sistemas de vigilancia y afecta sobre todo a menores de 25 años. Su rasgo definitorio es el silencio clínico: cuando da síntomas, aparecen como flujo distinto, molestia al orinar o sangrado entre reglas o tras el coito. Sin tratar, puede ascender y causar enfermedad inflamatoria pélvica, con riesgo de dolor crónico y de infertilidad tubárica.
La gonorrea comparte escenario clínico con la clamidia y suele buscarse en la misma prueba. Da más síntomas en la uretra masculina (secreción, ardor) que en el cuello uterino, y las localizaciones faríngea y rectal son con frecuencia asintomáticas: si no se toman muestras de esos sitios cuando hay exposición, sencillamente no se encuentra. Preocupa además su resistencia antibiótica creciente, motivo por el que la OMS la vigila de forma específica.
La sífilis ha vuelto a subir en varias regiones, incluida América Latina, y con ella la sífilis congénita. Su curso es engañoso por etapas: una úlcera única, indolora y que desaparece sola (chancro), semanas después una erupción que puede afectar palmas y plantas, y luego años de latencia sin ningún signo. Que el síntoma se vaya solo no significa que la infección se haya ido.
La tricomoniasis, de origen parasitario, es la ITS curable más prevalente a nivel global y, de nuevo, mayoritariamente asintomática, sobre todo en hombres. Cuando se manifiesta, suele hacerlo como flujo con olor, irritación o molestias al orinar.
Virales: VPH, herpes genital, VIH y hepatitis B
El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente del planeta. La inmensa mayoría de las infecciones se resuelven de forma espontánea en uno o dos años; el problema son los genotipos de alto riesgo que persisten, porque son los responsables de prácticamente todos los cánceres de cuello uterino y de una fracción relevante de los de ano, pene y orofaringe. La vacunación y el cribado cervical son las dos intervenciones que han cambiado esa historia natural.
El herpes genital está causado por VHS-2 y, cada vez más, por VHS-1 transmitido por vía orogenital. La OMS ha estimado en cientos de millones las personas de 15 a 49 años que viven con VHS-2. La mayoría nunca reconoce un brote, y la transmisión ocurre también en periodos sin lesiones. Es una infección crónica, molesta y con mucho estigma asociado, pero clínicamente benigna en personas inmunocompetentes.
El VIH ya no se comporta como en los años ochenta: con tratamiento antirretroviral y carga viral indetectable sostenida, no se transmite por vía sexual. Ese hallazgo, respaldado por estudios en miles de parejas serodiscordantes, es probablemente el dato de salud sexual peor conocido por el público general. La hepatitis B, por su parte, se transmite también por vía sexual y es prevenible mediante vacuna.
Síntomas: por qué es mal criterio esperar a tenerlos
Los síntomas que sí deben motivar consulta son concretos: úlceras o verrugas genitales, secreción uretral o vaginal distinta a la habitual, ardor al orinar, dolor pélvico o testicular, sangrado tras las relaciones, molestias anales o faríngeas persistentes tras sexo oral o anal, y erupciones cutáneas que incluyan palmas y plantas.
Pero usar los síntomas como sistema de alerta tiene un defecto de diseño: la proporción de infecciones asintomáticas es tan alta que la ausencia de molestias no aporta información tranquilizadora. Alguien puede transmitir clamidia durante meses sin percibir nada. Por eso las guías no dicen «hazte pruebas si notas algo», sino que definen intervalos de cribado por grupos de riesgo.
Cribado: qué recomiendan las guías
La respuesta corta es que casi todo el mundo sexualmente activo debería hacerse una prueba de VIH al menos una vez en la vida, y que quienes tienen parejas nuevas o múltiples deberían añadir un cribado periódico de clamidia, gonorrea y sífilis.
Los organismos de referencia coinciden en las líneas maestras. Los CDC recomiendan cribado anual de clamidia y gonorrea en mujeres sexualmente activas menores de 25 años, y también en mayores con factores de riesgo; cribado al menos anual de VIH, sífilis, clamidia y gonorrea en hombres que tienen sexo con hombres, con intervalos más cortos si hay múltiples parejas; y prueba de VIH al menos una vez a toda persona entre 13 y 64 años. El USPSTF sostiene recomendaciones equivalentes para el cribado de VIH entre los 15 y los 65 años y para clamidia y gonorrea en mujeres jóvenes. En el embarazo, el cribado de sífilis, VIH y hepatitis B es sistemático, porque la transmisión vertical es prevenible.
Dos matices prácticos. Primero, las muestras deben tomarse de los sitios expuestos: una prueba de orina no detecta una gonorrea faríngea ni rectal. Segundo, la serología de herpes no se recomienda como cribado general en personas asintomáticas, porque genera ansiedad y falsos positivos sin cambiar el manejo.
Prevención con respaldo
La vacunación es la medida más eficaz disponible: la del VPH previene las infecciones por los genotipos incluidos y ha reducido de forma marcada las lesiones precancerosas en las cohortes vacunadas; la de hepatitis B es altamente inmunógena y forma parte de los calendarios sistemáticos.
El condón, usado de forma sistemática y correcta, es muy eficaz frente a las infecciones que se transmiten por fluidos —VIH, gonorrea, clamidia— y solo parcialmente frente a las que se transmiten por contacto piel con piel, como VPH, herpes o sífilis, porque no cubre toda la superficie expuesta. Reduce el riesgo; no lo anula.
La PrEP ha demostrado una eficacia muy alta en la prevención del VIH en personas con exposición de riesgo, y la profilaxis postexposición con doxiciclina se ha incorporado a las recomendaciones de los CDC para poblaciones concretas con antecedente reciente de ITS bacteriana. Ambas requieren indicación y seguimiento médico: no son estrategias de autoprescripción. Y el eslabón que más se olvida es el tratamiento de las parejas sexuales, sin el cual la reinfección está garantizada.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener una ITS sin ningún síntoma?
Sí, y es lo más habitual. Clamidia, gonorrea faríngea o rectal, tricomoniasis, VPH y buena parte de los casos de herpes cursan sin síntomas reconocibles. La única forma de saberlo es haciéndose la prueba.
¿Cuánto hay que esperar tras una exposición para que la prueba sea fiable?
Depende del microorganismo y de la técnica: las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos para clamidia y gonorrea se positivizan en pocos días, mientras que la sífilis y el VIH tienen periodos ventana más largos. Consulta el intervalo concreto con el profesional que solicita la prueba, y repítela si la exposición fue muy reciente.
Si estoy en pareja estable y monógama, ¿necesito cribado?
Al menos una prueba basal de VIH y sífilis es razonable para cualquier adulto, y el cribado cervical de VPH sigue su propio calendario con independencia del número de parejas. A partir de ahí, la frecuencia se individualiza.
Si quieres concretar tu propio calendario de pruebas, lo desarrollamos en ¿Cada cuánto hacerse un chequeo de ITS?; y para saber exactamente qué previene y qué no el método de barrera más usado, revisa Efectividad del condón según la evidencia.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- World Health Organization. Sexually transmitted infections (STIs). Fact sheet. Ginebra: OMS.
- Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, et al. Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021;70(4):1–187.
- US Preventive Services Task Force. Screening for Chlamydia and Gonorrhea: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2021;326(10):949–956.
- Looker KJ, Magaret AS, Turner KME, et al. Global estimates of prevalent and incident herpes simplex virus type 2 infections in 2012. PLoS One. 2015;10(1):e114989.
- Bachmann LH, Barbee LA, Chan P, et al. CDC Clinical Guidelines on the Use of Doxycycline Postexposure Prophylaxis for Bacterial Sexually Transmitted Infection Prevention, United States, 2024. MMWR Recomm Rep. 2024;73(2):1–8.

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