Cuando se habla de vacunas e infecciones de transmisión sexual, casi toda la conversación se la lleva el VPH. Pero al menos cuatro vacunas más tienen un papel demostrado en salud sexual, y una quinta —la del meningococo B frente a la gonorrea— acaba de pasar de curiosidad epidemiológica a política de salud pública.

La prevención de las ITS se ha organizado históricamente en torno a tres pilares: barreras, cribado y tratamiento. La vacunación fue durante décadas un cuarto pilar casi testimonial, con una sola estrella. Eso ha cambiado.

Hoy existen vacunas con eficacia demostrada frente a varios patógenos que se transmiten por vía sexual, y datos de mundo real —no solo de ensayos— que permiten cuantificar su impacto poblacional. Conviene saber cuáles son, qué evidencia las respalda y, sobre todo, dónde siguen estando los huecos.

En 30 segundos

  • El VPH es la vacuna más conocida y la que tiene datos de impacto más contundentes: en cohortes nacionales se asocia a reducciones muy marcadas de cáncer de cuello uterino, sobre todo si se administra antes del inicio de la vida sexual.
  • La hepatitis B es una ITS vacunoprevenible desde hace décadas; desde 2022 varias autoridades recomiendan vacunación universal del adulto, no solo de grupos de riesgo.
  • La hepatitis A se transmite también por contacto sexual oro-anal y ha causado brotes; la vacuna está indicada en poblaciones concretas.
  • La vacuna frente al mpox mostró efectividad relevante en estudios observacionales tras el brote de 2022, transmitido mayoritariamente en redes sexuales.
  • No existe vacuna disponible frente a VIH, sífilis, clamidia ni herpes. Son candidatas en investigación, no opciones clínicas.

VPH: el punto de referencia

Es la vacuna con mejores datos de impacto poblacional en salud sexual. Dos trabajos marcaron el antes y el después. Lei y colaboradores publicaron en The New England Journal of Medicine (2020) el seguimiento de una cohorte sueca de más de un millón y medio de niñas y mujeres: la vacunación se asoció a una reducción sustancial del riesgo de cáncer cervical invasivo, con un efecto claramente mayor cuando se administraba antes de los 17 años. Un año después, Falcaro y colaboradores mostraron en The Lancet (2021) el efecto del programa nacional inglés, con caídas muy marcadas tanto de cáncer cervical como de lesiones precursoras CIN3 en las cohortes vacunadas en la adolescencia temprana.

El mensaje práctico tiene dos partes. La primera: el beneficio máximo se obtiene antes de la exposición al virus, por eso los calendarios apuntan a la preadolescencia. La segunda, menos difundida: la vacunación de rescate en adultos jóvenes también aporta, aunque con un beneficio menor, y no protege frente a genotipos ya adquiridos. Sigue siendo imprescindible mantener el cribado cervical según el programa de cada país.

Hepatitis B: la ITS vacunoprevenible que se olvida

El virus de la hepatitis B se transmite con eficiencia por vía sexual, bastante más que el VIH, y puede evolucionar a infección crónica, cirrosis y hepatocarcinoma. La vacuna existe desde los años ochenta y es una de las intervenciones más costo-efectivas de la medicina preventiva.

El cambio relevante es de estrategia: en 2022 el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de Estados Unidos pasó de recomendar la vacunación solo en grupos de riesgo a recomendarla de forma universal en adultos de 19 a 59 años. La lógica es directa: preguntar por conductas de riesgo identifica mal a quien lo tiene, genera estigma y deja fuera a mucha gente. Vacunar a todos los adultos no inmunes resuelve el problema de cribado.

Hepatitis A: la olvidada de los brotes

Aunque se asocia mentalmente a agua y alimentos, el virus de la hepatitis A también se transmite por contacto oro-anal. Entre 2016 y 2018 se documentaron brotes multinacionales en hombres que tienen sexo con hombres, en Europa, América y otras regiones. La vacuna es segura y eficaz, y las recomendaciones internacionales la incluyen para poblaciones con mayor exposición. En países donde la infección infantil ya no es universal, la susceptibilidad en adultos jóvenes es mayor de lo que se asume.

Mpox: la lección de 2022

El brote global de mpox de 2022 se transmitió predominantemente a través de redes sexuales, y la respuesta incluyó vacunación dirigida con una vacuna de virus vaccinia modificado. Deputy y colaboradores estimaron en The New England Journal of Medicine (2023) una efectividad relevante frente a enfermedad sintomática, mayor con esquema completo que con una sola dosis. Son estimaciones observacionales, con las limitaciones habituales de ese diseño, pero convergentes con otros análisis europeos.

Meningococo B y gonorrea: el caso más interesante

Neisseria gonorrhoeae y Neisseria meningitidis son genéticamente muy próximas. De ahí una observación inesperada: Petousis-Harris y colaboradores describieron en The Lancet (2017) que las personas vacunadas en Nueva Zelanda con una vacuna de vesículas de membrana externa frente al meningococo B presentaban menos casos de gonorrea de lo esperado, con una efectividad estimada en torno al 30 %.

Una protección parcial no es despreciable cuando el patógeno acumula resistencias antimicrobianas a un ritmo preocupante. Sobre esa base, el Reino Unido puso en marcha en 2025 un programa dirigido de vacunación con vacuna frente a meningococo B en personas con mayor riesgo de gonorrea, el primero de su tipo en el mundo. No es una vacuna antigonocócica: es protección cruzada parcial, y así debe explicarse.

Lo que todavía no tiene vacuna

Conviene ser explícito, porque circula mucha desinformación. No hay vacuna disponible frente al VIH, la sífilis, la clamidia, el herpes simple ni Trichomonas. Existen candidatas en distintas fases de investigación —incluidas plataformas de ARN mensajero para herpes—, pero ninguna es hoy una opción clínica. Para esas infecciones, la prevención sigue descansando en barreras, cribado periódico, tratamiento de contactos y, en el caso del VIH, profilaxis preexposición.

Los esquemas, edades y financiación de todas estas vacunas varían de forma importante entre países de América Latina. Qué corresponde en cada caso concreto —y si hace falta serología previa— es una decisión que debe tomarse en consulta, no a partir de un artículo.

Preguntas frecuentes

¿Sirve vacunarse contra el VPH si ya tuve relaciones sexuales?

Puede aportar beneficio, porque la vacuna cubre varios genotipos y es improbable haberlos adquirido todos. El beneficio es menor que vacunando antes del inicio de la vida sexual, y no sustituye al cribado cervical. La indicación por edad debe valorarse individualmente.

¿Existe ya una vacuna contra la gonorrea?

No específica. Lo que existe es evidencia de protección cruzada parcial de vacunas frente a meningococo B, suficiente para que algunos países la ofrezcan a grupos de riesgo, pero lejos de una protección completa.

Si estoy vacunado, ¿puedo dejar de usar preservativo?

No. Las vacunas disponibles cubren una minoría de las ITS y ninguna protege frente a clamidia, sífilis, gonorrea de forma completa ni VIH. La vacunación suma a las barreras y al cribado; no las reemplaza.


Para profundizar en el patógeno con más peso en esta historia, revisa VPH y cáncer: qué relación real existe; y para el panorama completo de cribado y prevención, ITS más comunes: síntomas, cribado y prevención.

Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.

Referencias

  • Lei J, Ploner A, Elfström KM, et al. HPV vaccination and the risk of invasive cervical cancer. The New England Journal of Medicine. 2020;383(14):1340–1348.
  • Falcaro M, Castañón A, Ndlela B, et al. The effects of the national HPV vaccination programme in England on cervical cancer and grade 3 cervical intraepithelial neoplasia incidence. The Lancet. 2021;398(10316):2084–2092.
  • Deputy NP, Deckert J, Chard AN, et al. Vaccine effectiveness of JYNNEOS against mpox disease in the United States. The New England Journal of Medicine. 2023;388(26):2434–2443.
  • Petousis-Harris H, Paynter J, Morgan J, et al. Effectiveness of a group B outer membrane vesicle meningococcal vaccine against gonorrhoea in New Zealand: a retrospective case-control study. The Lancet. 2017;390(10102):1603–1610.
  • Weng MK, Doshani M, Khan MA, et al. Universal hepatitis B vaccination in adults aged 19–59 years: updated recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices. MMWR. 2022;71(13):477–483.

Una respuesta a «Vacunas y salud sexual: más allá del VPH»

  1. Avatar de Hepatitis B y sexo: qué dice la evidencia – Sexualidad Basada en Evidencia

    […] seguir leyendo: vacunas y salud sexual, más allá del VPH y PrEP: qué es y quién debería […]

    Me gusta

Deja un comentario

Hola, soy Jorge

Soy médico internista, epidemiólogo clínico y bioestadista. Este espacio nace para hablar de sexualidad humana con rigor científico, claridad y sin prejuicios.

Aquí encontrarás información basada en evidencia sobre deseo, relaciones, infidelidad, fantasías, diversidad sexual y disfunciones sexuales, diferenciando los hallazgos científicos de los mitos y opiniones populares.

El propósito es comprender la sexualidad desde una perspectiva médica, psicológica y social, respetando siempre la diversidad, el consentimiento y la autonomía personal.

Sexualidad basada en evidencia: ciencia para comprender, no para juzgar.

Suscríbete

Recibe cada nuevo artículo de sexualidad basada en evidencia en tu correo. Sin spam, puedes cancelar cuando quieras.