La vacuna de la hepatitis B es una de las pocas intervenciones de salud sexual que, además de evitar una infección, evita un cáncer. Dos o tres dosis, protección medida en décadas y muy pocos motivos para postergarla.

El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite por sangre, por vía perinatal y por relaciones sexuales. La mayoría de los adultos que se infectan resuelven el cuadro, pero una fracción desarrolla infección crónica, y esa es la que años después explica la cirrosis y el hepatocarcinoma. La vacuna interrumpe esa cadena antes del primer eslabón.

Durante décadas la indicación fue «por factores de riesgo», un criterio que en la práctica dejaba fuera a mucha gente que nunca se identifica como «en riesgo». En 2022 el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC cambió de estrategia y pasó a recomendar la vacunación universal de los adultos de 19 a 59 años. Esto es lo que respalda esa decisión.

En 30 segundos

  • Hay dos esquemas vigentes en adultos: dos dosis separadas al menos un mes (vacuna con adyuvante CpG) o tres dosis en los meses 0, 1 y 6. También existe la combinada hepatitis A + B.
  • Más del 90-95 % de los adultos sanos alcanzan anticuerpos protectores (anti-HBs ≥ 10 mUI/mL) tras completar la serie.
  • Desde 2022 el ACIP recomienda vacunar a todos los adultos de 19 a 59 años, con o sin factores de riesgo; de 60 en adelante, por riesgo o a petición del propio paciente.
  • No se recomiendan refuerzos de rutina en personas inmunocompetentes: los seguimientos a más de 30 años muestran protección mantenida aunque los anticuerpos dejen de detectarse.
  • Medir anti-HBs después de la serie solo está indicado en grupos concretos (exposición ocupacional a sangre, diálisis, inmunodepresión, parejas de personas HBsAg positivas), entre 1 y 2 meses tras la última dosis.

Qué previene exactamente

Previene la infección por VHB y, con ella, la infección crónica que constituye la antesala del daño hepático grave. El punto clave es que el riesgo de cronificar depende enormemente de la edad en que se adquiere el virus: es muy alto cuando la infección ocurre en el período perinatal o en la primera infancia, y bastante bajo en el adulto inmunocompetente. Pero «bajo» no es «cero», y quien cronifica queda con un riesgo de cirrosis y de cáncer hepático que lo acompaña de por vida.

Por eso esta vacuna pertenece a la misma categoría que la del VPH: no previene solo una infección molesta, previene un cáncer. Es, además, una infección para la que no existe cura erradicadora, solo tratamiento supresor de larga duración. Prevenir resulta incomparablemente más barato y más seguro que tratar.

Cuántas dosis y en qué pauta

Dos o tres, según la vacuna disponible. El esquema clásico son tres dosis a los 0, 1 y 6 meses, el que usan las vacunas recombinantes de toda la vida. La vacuna con adyuvante CpG, aprobada en adultos, completa la serie con dos dosis separadas por al menos un mes: la ventaja práctica es evidente, porque la adherencia a la tercera dosis a los seis meses siempre ha sido el punto débil del esquema largo.

Un detalle que tranquiliza a mucha gente: si la serie se interrumpe, no hay que reiniciarla. Se retoma donde quedó, respetando los intervalos mínimos entre dosis. Tampoco es un problema haber empezado con una marca y continuar con otra. Qué producto hay en tu país y cuál corresponde a tu situación concreta —embarazo, lactancia, enfermedad renal, inmunodepresión— es justamente lo que define una consulta médica, no un artículo.

Qué eficacia tiene de verdad

Entre el 90 % y el 95 % de los adultos sanos desarrollan anticuerpos protectores tras la serie completa, y en niños y adolescentes las cifras son todavía mejores. El umbral aceptado de protección es un nivel de anti-HBs de al menos 10 mUI/mL medido tras finalizar el esquema.

Qué reduce la respuesta

La respuesta no es igual para todos. Disminuye de forma gradual a partir de los 40 años y es menor en personas con obesidad, tabaquismo, diabetes, inmunodepresión o enfermedad renal avanzada. En varios de esos grupos la vacuna con adyuvante CpG logra tasas de seroconversión más altas que las recombinantes clásicas, y ese es un argumento razonable para preferirla cuando está disponible y no hay contraindicación.

Cuánto dura la protección

Décadas, y probablemente toda la vida en la mayoría de las personas sanas. Por eso no se recomiendan refuerzos de rutina después de una serie completa documentada. Este es el punto que más confusión genera, así que conviene decirlo sin rodeos: que los anticuerpos ya no se detecten no significa estar desprotegido. La memoria inmunológica persiste y responde cuando hay una exposición real, y los estudios de cohortes con más de 30 años de seguimiento muestran protección sostenida frente a la infección clínica a pesar de títulos bajos o indetectables.

La excepción conocida son los pacientes en hemodiálisis, en quienes sí se controla el anti-HBs de forma periódica y se administra refuerzo si cae por debajo del umbral protector.

A quién conviene medir los anticuerpos después

A pocos, y por motivos concretos. La serología posvacunación no se hace de rutina en adultos: está indicada en personal sanitario y de seguridad pública con riesgo de exposición a sangre, en pacientes en diálisis o que podrían necesitarla, en personas con VIH u otra inmunodepresión, y en parejas sexuales o que comparten material de inyección con alguien HBsAg positivo. La medición se hace entre uno y dos meses después de la última dosis; antes o mucho después, el resultado se interpreta mal.

Quien no responde a una primera serie completa habitualmente recibe una segunda, y una parte importante seroconvierte entonces. A quien sigue sin responder tras dos series se le considera no respondedor: no queda desamparado, pero su protección ante una exposición concreta pasa a depender de la profilaxis posexposición, que es el punto siguiente.

Y si la exposición ya ocurrió

Existe profilaxis posexposición y es estrictamente dependiente del tiempo. Según el caso combina la vacuna con inmunoglobulina específica frente a la hepatitis B, y se inicia lo antes posible: en exposición sexual a una persona con infección activa, dentro de los 14 días. Esto no se decide en casa ni se consulta la semana que viene. Es motivo de atención médica el mismo día, igual que la profilaxis frente al VIH.

Preguntas frecuentes

¿Si me vacunaron de niño necesito un refuerzo de adulto?

En general, no. Una serie completa documentada en la infancia no requiere dosis adicionales en una persona inmunocompetente, incluso si hoy los anticuerpos resultan indetectables. Las excepciones son los grupos con indicación de serología posvacunación mencionados arriba.

No sé si me vacunaron y no tengo el carné. ¿Qué hago?

Sin registro escrito, la recomendación es vacunar. Repetir una serie en alguien que ya estaba protegido no causa daño, y la alternativa —asumir una protección que nadie puede acreditar— sí tiene coste. En zonas de alta prevalencia puede plantearse una serología previa, porque una infección pasada o activa cambia por completo la conducta.

¿No basta con usar condón?

El preservativo reduce el riesgo, pero el VHB es un virus muy transmisible y la vía sexual no es la única: también se transmite por sangre y por material cortopunzante o de tatuaje mal esterilizado. Ninguna barrera se usa de forma perfecta durante toda una vida sexual. La vacuna cubre precisamente ese margen de error, y lo hace de una vez.


Si quieres entender primero la infección y no la vacuna, empieza por hepatitis B y sexo, donde revisamos transmisión y pruebas. Y para ver cómo encaja esta vacuna con el resto del calendario de salud sexual, está vacunas y salud sexual, más allá del VPH.

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Referencias

  • Weng MK, et al. Universal Hepatitis B Vaccination in Adults Aged 19-59 Years: Updated Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices — United States, 2022. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2022;71(13):477-483.
  • Schillie S, et al. Prevention of Hepatitis B Virus Infection in the United States: Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices. MMWR Recomm Rep. 2018;67(1):1-31.
  • Schillie S, et al. Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices for Use of a Hepatitis B Vaccine with a Novel Adjuvant. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2018;67(15):455-458.
  • Organización Mundial de la Salud. Hepatitis B vaccines: WHO position paper, July 2017. Weekly Epidemiological Record, 2017.
  • Bruce MG, et al. Antibody Levels and Protection After Hepatitis B Vaccine: Results of a 30-Year Follow-up Study and Response to a Booster Dose. J Infect Dis. 2016;214(1):16-22.

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