La infidelidad rara vez aparece de la nada. Décadas de investigación sobre apego adulto sugieren que la forma en que cada persona regula la cercanía y la distancia emocional es uno de los predictores más consistentes del riesgo de engañar: no lo determina, pero sí lo inclina.
Cuando alguien es infiel, la explicación popular suele ser moral («es mala persona») o circunstancial («se dio la oportunidad»). La investigación en psicología de las relaciones apunta a algo menos cómodo y más útil: hay patrones estables de vínculo —formados temprano y reforzados por la historia amorosa— que cambian la probabilidad de que una persona busque, tolere o justifique el sexo fuera de la relación.
Ese patrón se llama estilo de apego. Y aunque no es un destino, tiene una relación medible con la infidelidad.
En 30 segundos
- El apego adulto se describe en dos dimensiones continuas: ansiedad (miedo al abandono) y evitación (incomodidad con la intimidad). No son cajones, son grados.
- La evidencia más sólida vincula la evitación con mayor interés en alternativas románticas, actitudes más permisivas hacia la infidelidad y más conductas infieles.
- La ansiedad de apego también se asocia a infidelidad, pero por otra vía: búsqueda de validación, celos y reacción al miedo de perder al otro.
- Los tamaños de efecto son modestos: el apego explica una parte del riesgo, no todo. La satisfacción relacional, la satisfacción sexual y la oportunidad pesan igual o más.
- El apego es modificable: cambia con relaciones estables y con terapia. Un estilo inseguro no es una sentencia.
Qué es el apego adulto (y qué no es)
El apego adulto es el conjunto de estrategias con las que una persona regula la cercanía emocional en sus relaciones íntimas. Hazan y Shaver propusieron en 1987 trasladar al amor adulto el modelo que John Bowlby había descrito entre bebés y cuidadores, y desde entonces el campo ha acumulado miles de estudios.
Hoy se mide en dos dimensiones continuas, no en categorías cerradas:
- Ansiedad de apego: hipervigilancia al abandono, necesidad de reafirmación constante, tendencia a intensificar la señal emocional cuando se percibe distancia.
- Evitación del apego: incomodidad con la dependencia y la intimidad, tendencia a desactivar la emoción y a mantener autonomía incluso dentro de la pareja.
- Apego seguro: puntuaciones bajas en ambas. Es el patrón más frecuente en población general.
Importante: los tests de apego que circulan en redes son orientativos, no diagnósticos. El apego describe una tendencia estadística, no una etiqueta identitaria.
Evitación del apego: el vínculo más consistente con la infidelidad
La asociación mejor documentada es la del apego evitativo. En una serie de ocho estudios publicada por DeWall y colaboradores en 2011, las personas con mayor evitación mostraron sistemáticamente más atención hacia parejas alternativas, actitudes más permisivas hacia el engaño y mayor probabilidad de haber sido infieles.
El mecanismo propuesto es coherente con la teoría: quien evita la intimidad invierte menos en el compromiso, mantiene abiertas mentalmente otras opciones y experimenta menos coste emocional al cruzar el límite. La infidelidad, en ese esquema, no es un fallo de autocontrol sino una prolongación de la estrategia habitual de mantener distancia.
Y la ansiedad de apego, ¿protege o expone?
La intuición dice que quien teme el abandono debería aferrarse a la pareja y no arriesgarla. Los datos son menos limpios. En un estudio longitudinal de Russell, Baker y McNulty (2013) con matrimonios recién casados, la ansiedad de apego se asoció a mayor probabilidad de infidelidad, especialmente en los primeros años.
La lectura de los autores es que la ansiedad opera por una vía distinta a la evitación: no busca distancia, busca validación. Cuando la relación no aporta la reafirmación esperada, la atención externa puede funcionar como regulador emocional. Ese mismo trabajo señaló algo metodológicamente relevante: los hallazgos en parejas de noviazgo no se trasladan automáticamente al matrimonio, lo que explica parte de la inconsistencia entre estudios.
Cuánto explica realmente el apego
Poco, si se espera una explicación completa. Los tamaños de efecto en esta literatura son modestos: el apego mueve la probabilidad, no la decide.
El estudio de Mark, Janssen y Milhausen (2011) sobre parejas heterosexuales encontró que los predictores más potentes de sexo extradiádico eran la insatisfacción con la relación, la insatisfacción sexual y rasgos de excitación e inhibición sexual, con diferencias entre hombres y mujeres en el peso relativo de cada factor. En ese trabajo, alrededor de uno de cada cinco participantes reportó haber sido infiel en su relación actual.
Traducido a la práctica: el apego es un factor de vulnerabilidad, no una causa suficiente. Convive con la calidad del vínculo, la comunicación, la oportunidad y el contexto.
Qué hacer con esta información
Conocer el estilo de apego sirve para entender el patrón, no para predecir a una persona concreta ni para vigilarla. Tres implicaciones razonables:
- El apego cambia. Mikulincer y Shaver documentan que la seguridad de apego se modifica con relaciones estables y con intervención psicoterapéutica. No es un rasgo fijo.
- El objetivo clínico no es «detectar infieles», sino trabajar la regulación emocional y la comunicación de necesidades, que es donde el apego inseguro genera desgaste.
- La responsabilidad sigue siendo individual. Explicar una conducta no la justifica: el apego evitativo describe una tendencia, no una excusa.
Preguntas frecuentes
¿Un estilo de apego evitativo condena a ser infiel?
No. La asociación es estadística y de magnitud moderada. La mayoría de las personas con apego evitativo no es infiel, y muchas personas con apego seguro sí lo son. Sirve para entender un patrón poblacional, no para juzgar a alguien.
¿Se puede cambiar el estilo de apego?
Sí, y es una de las conclusiones mejor asentadas del campo. Las relaciones estables y correctivas, y las terapias centradas en el apego o en la emoción, se asocian a aumentos de seguridad de apego a lo largo del tiempo.
¿Sirve de algo hacerle un test de apego a mi pareja?
Como herramienta de conversación, quizá. Como herramienta de vigilancia, no: los cuestionarios divulgativos tienen baja precisión individual y usarlos para anticipar una infidelidad genera más desconfianza que información útil.
Si quieres profundizar en cómo funciona el patrón evitativo dentro de la pareja, revisa apego evitativo: por qué huye quien más quieres. Y si el interés es lo que ocurre después de una ruptura de confianza, aquí está la evidencia sobre perdonar una infidelidad y qué distingue a las parejas que lo logran.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- Hazan C, Shaver P. Romantic love conceptualized as an attachment process. J Pers Soc Psychol. 1987;52(3):511-524.
- DeWall CN, Lambert NM, Slotter EB, et al. So far away from one’s partner, yet so close to romantic alternatives: avoidant attachment, interest in alternatives, and infidelity. J Pers Soc Psychol. 2011;101(6):1302-1316.
- Russell VM, Baker LR, McNulty JK. Attachment insecurity and infidelity in marriage: do studies of dating relationships really inform us about marriage? J Fam Psychol. 2013;27(2):242-251.
- Mark KP, Janssen E, Milhausen RR. Infidelity in heterosexual couples: demographic, interpersonal, and personality-related predictors of extradyadic sex. Arch Sex Behav. 2011;40(5):971-982.
- Mikulincer M, Shaver PR. Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change. 2nd ed. Guilford Press; 2016.

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