Es la herramienta de prevención del VIH con mejor relación entre eficacia demostrada y desconocimiento público. La PrEP reduce el riesgo de adquirir el virus por vía sexual en más del 95 % cuando se usa como está indicada, y sin embargo la mayoría de quienes se beneficiarían de ella no sabe que existe.

PrEP son las siglas de profilaxis preexposición: medicación antirretroviral que toma una persona sin VIH para evitar adquirirlo. La lógica es la misma que la de la quimioprofilaxis antimalárica del viajero: el fármaco está presente en el organismo antes de la exposición, no después.

Este artículo resume qué dicen los ensayos, qué recomiendan las guías sobre a quién ofrecerla y qué controles exige. No sustituye la valoración médica: iniciar PrEP requiere confirmar previamente el estado serológico y una evaluación clínica, y las pautas concretas las establece el profesional que prescribe.

En 30 segundos

  • La PrEP es medicación antirretroviral tomada por personas VIH-negativas para prevenir la infección; no trata el VIH ni protege frente a otras ITS.
  • Con buena adherencia, la reducción del riesgo de transmisión sexual supera el 95 %. Los ensayos PROUD e IPERGAY mostraron reducciones relativas del 86 % en condiciones reales de uso.
  • La eficacia depende críticamente de la adherencia: en iPrEx, la protección fue del 44 % por intención de tratar, pero muy superior entre quienes tenían fármaco detectable en sangre.
  • La OMS recomienda ofrecerla a personas con riesgo sustancial de infección, e incluye además de la vía oral el anillo vaginal de dapivirina y los inyectables de acción prolongada.
  • Exige controles periódicos: prueba de VIH aproximadamente cada tres meses, cribado de otras ITS y vigilancia de función renal y hepatitis B según la pauta.

Qué es la PrEP y qué no es

La PrEP es prevención, no tratamiento. La toma una persona seronegativa antes de exponerse al virus, de forma continuada o pautada. Conviene no confundirla con dos cosas distintas: el tratamiento antirretroviral, que reciben las personas que ya viven con VIH, y la PEP o profilaxis postexposición, que se inicia después de una exposición de riesgo concreta y es una urgencia con ventana temporal estrecha.

Tampoco es un sustituto universal del preservativo. La PrEP actúa exclusivamente sobre el VIH: no previene sífilis, gonorrea, clamidia, herpes ni VPH, y no evita embarazos. Esa limitación es precisamente la razón de que los programas de PrEP incorporen cribado periódico de otras ITS.

Cómo funciona

El principio es sencillo: mantener concentraciones suficientes de fármaco antirretroviral en los tejidos donde el virus intentaría establecerse. Si el VIH entra en el organismo y encuentra el fármaco ya presente, no logra completar los primeros pasos de su ciclo replicativo ni establecer una infección sistémica. De ahí que el momento importe tanto: la protección depende de que el fármaco esté allí antes de la exposición, no de tomarlo después.

Existen varias modalidades aprobadas: pautas orales diarias, una pauta oral a demanda estudiada específicamente en hombres que tienen sexo con hombres, un anillo vaginal de liberación prolongada y formulaciones inyectables de acción prolongada. Cuál corresponde a cada persona depende del tipo de exposición, del perfil clínico y de la disponibilidad local; es una decisión médica, no de autoservicio.

Qué eficacia tiene realmente

Los ensayos con pauta oral

El ensayo iPrEx (2010) fue el primero en demostrar el concepto en humanos: en el análisis por intención de tratar la reducción de infecciones fue del 44 %, una cifra que a primera vista decepcionó. El análisis posterior explicó por qué: entre los participantes con fármaco detectable en sangre la protección fue muy superior. El mensaje quedó claro desde entonces —la PrEP funciona en la medida en que se toma— y ha condicionado el diseño de todos los programas posteriores.

Dos ensayos de implementación lo confirmaron en condiciones reales. PROUD (Reino Unido, 2016) encontró una reducción relativa del 86 % en la incidencia de VIH frente a diferir el inicio. IPERGAY (Francia y Canadá, 2015) obtuvo también un 86 % de reducción, esta vez con una pauta a demanda en torno a la relación sexual, en hombres que tienen sexo con hombres. Esa pauta a demanda no está validada para exposición vaginal ni para personas con hepatitis B crónica.

Las opciones de acción prolongada

El principal problema de la PrEP oral nunca fue la potencia, sino la constancia. De ahí el interés de las formulaciones inyectables. El ensayo HPTN 083 (2021) mostró que el cabotegravir inyectable de acción prolongada fue superior a la pauta oral diaria en hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transgénero; el HPTN 084 mostró un resultado equivalente en mujeres cisgénero del África subsahariana.

Más recientemente, el programa PURPOSE evaluó lenacapavir con administración semestral. En PURPOSE 1, realizado en mujeres cisgénero de Sudáfrica y Uganda, no se registraron infecciones en el grupo asignado a lenacapavir; PURPOSE 2 mostró también una reducción marcada frente a la incidencia de fondo. La OMS incorporó lenacapavir a sus recomendaciones de PrEP en 2025. La disponibilidad y el precio en América Latina siguen siendo, a día de hoy, el cuello de botella.

Quién debería considerarla

La respuesta corta: cualquier persona sin VIH cuyo riesgo de adquirirlo sea sustancial. La OMS lo operacionaliza como una incidencia estimada en su grupo poblacional superior a 3 por 100 personas-año, pero en la consulta individual el criterio es más práctico y menos epidemiológico.

Las situaciones que habitualmente motivan una valoración incluyen: tener una pareja que vive con VIH sin carga viral suprimida documentada; haber tenido una ITS reciente; haber necesitado profilaxis postexposición en el último año; mantener relaciones sin preservativo con parejas de estado serológico desconocido; o pertenecer a poblaciones con incidencia local elevada. Nada de esto es una etiqueta moral: es una lectura de probabilidad.

Un punto que suele omitirse: el riesgo no es un rasgo permanente. Cambia con las circunstancias vitales, y la PrEP puede iniciarse y suspenderse en función de esos periodos, siempre con acompañamiento clínico para hacerlo con seguridad.

Qué implica en la práctica

La PrEP no es una receta que se recoge y se olvida. Antes de iniciarla es imprescindible descartar una infección por VIH ya establecida —iniciar PrEP con una infección aguda no diagnosticada expone a desarrollar resistencias— y evaluar el estado frente a hepatitis B y la función renal cuando la pauta lo requiere.

Una vez en marcha, el seguimiento habitual contempla prueba de VIH aproximadamente cada tres meses, cribado periódico de otras ITS —incluida sífilis, cuya incidencia ha aumentado de forma sostenida— y controles analíticos según el fármaco utilizado. Los efectos adversos más frecuentes de las pautas orales son digestivos leves y transitorios en las primeras semanas.

Preguntas frecuentes

¿La PrEP me protege de otras ITS?

No. Actúa solo sobre el VIH. Frente a sífilis, gonorrea, clamidia, herpes o VPH no aporta ninguna protección, y por eso los programas mantienen el cribado periódico y siguen recomendando el preservativo como barrera complementaria.

¿Puedo dejar de tomarla cuando quiera?

La PrEP está pensada para usarse durante los periodos de riesgo, y suspenderla es una opción legítima cuando ese riesgo disminuye. Pero la discontinuación tiene reglas —sobre todo si existe hepatitis B crónica— y debe planificarse con quien la prescribe, no improvisarse.

¿Es solo para hombres que tienen sexo con hombres?

No. Aunque los primeros ensayos se concentraron en esa población, existe evidencia sólida en mujeres cisgénero (HPTN 084, PURPOSE 1) y en parejas heterosexuales serodiscordantes. Las guías de la OMS la recomiendan en función del riesgo, no de la orientación sexual ni del género.


Para el panorama completo del abordaje actual del VIH, incluida la profilaxis postexposición, revisa VIH hoy: PrEP, PEP y lo que cambió el tratamiento; y si la duda es con qué periodicidad conviene hacerse pruebas, está respondida en ¿cada cuánto hacerse un chequeo de ITS?.

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Referencias

  • Grant RM, Lama JR, Anderson PL, et al. Preexposure chemoprophylaxis for HIV prevention in men who have sex with men (iPrEx). New England Journal of Medicine. 2010;363(27):2587–2599.
  • McCormack S, Dunn DT, Desai M, et al. Pre-exposure prophylaxis to prevent the acquisition of HIV-1 infection (PROUD). The Lancet. 2016;387(10013):53–60.
  • Molina JM, Capitant C, Spire B, et al. On-demand preexposure prophylaxis in men at high risk for HIV-1 infection (IPERGAY). New England Journal of Medicine. 2015;373(23):2237–2246.
  • Landovitz RJ, Donnell D, Clement ME, et al. Cabotegravir for HIV prevention in cisgender men and transgender women (HPTN 083). New England Journal of Medicine. 2021;385(7):595–608.
  • Organización Mundial de la Salud. Directrices consolidadas sobre prevención, diagnóstico, tratamiento y atención del VIH; y recomendaciones sobre lenacapavir para PrEP (2025).

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