La buena noticia sobre la disfunción eréctil es que casi siempre se puede tratar. Hay un abanico de opciones con evidencia, desde el cambio de hábitos hasta la cirugía, y la clave está en elegir bien según la causa, no en tomar la primera pastilla que aparezca.
Ya vimos que la disfunción eréctil (DE) es frecuente y que a menudo es una señal temprana de la salud vascular. Ahora toca lo práctico: qué se puede hacer. La respuesta es alentadora, porque pocas condiciones tienen tantas herramientas eficaces. Repasemos todas, ordenadas de la más básica a la más avanzada.
En 30 segundos
- El primer «tratamiento» es corregir la causa: hábitos, factores de riesgo cardiovascular y fármacos que la provocan.
- La primera línea farmacológica son los inhibidores de la PDE5 (sildenafilo, tadalafilo y similares).
- No deben combinarse con nitratos: es una interacción peligrosa. Por eso la evaluación médica es imprescindible.
- Si las pastillas no bastan: dispositivos de vacío, inyecciones y, como opción final, la prótesis de pene, muy eficaz.
- La terapia psicosexual es clave cuando hay componente psicógeno o ansiedad de desempeño.
Antes que nada: tratar la causa
Ninguna pastilla sustituye a lo básico. Como la mayoría de las DE tienen raíz vascular, actuar sobre los factores de riesgo cardiovascular mejora tanto la erección como la salud general: dejar de fumar, hacer ejercicio, perder peso si hace falta y controlar la presión, la glucosa y el colesterol. El ejercicio físico, en particular, tiene evidencia sólida como tratamiento por sí mismo. Además, conviene revisar la medicación: algunos antihipertensivos y varios antidepresivos pueden causar o empeorar la DE, y a veces basta con ajustarlos.
Primera línea: los inhibidores de la PDE5
Son los famosos sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo y avanafilo. Actúan potenciando el efecto del óxido nítrico en las arterias del pene, lo que mejora la vasodilatación y facilita la erección ante el estímulo sexual (no la provocan solos). Son eficaces y seguros en la mayoría de los hombres cuando se usan bien.
Dos matices importan. Primero, tienen distinta duración: el tadalafilo dura mucho más y existe una modalidad de dosis diaria baja que desliga el sexo de «tomar la pastilla». Segundo, y crucial: no deben combinarse con nitratos (fármacos para el corazón), porque la caída de presión puede ser grave. Por eso automedicarse comprando estas pastillas por internet, sin evaluación, es un riesgo real y no una comodidad.
Cuando hay déficit hormonal: testosterona
La testosterona no es un tratamiento universal de la DE ni un potenciador para quien tiene niveles normales. Solo tiene sentido cuando se confirma un hipogonadismo (déficit real, medido en sangre). En esos casos puede mejorar el deseo y, a veces, la respuesta a los inhibidores de la PDE5. La regla es clara: medir antes de tratar, nunca al revés.
Segunda línea: dispositivos e inyecciones
Si los fármacos orales no funcionan o están contraindicados, hay opciones muy eficaces:
- Dispositivo de vacío: un cilindro que genera erección por presión negativa, sin fármacos. Útil y económico, aunque menos «espontáneo».
- Inyecciones intracavernosas (alprostadil): se aplica en el pene y produce una erección fiable en la mayoría de los casos, incluso cuando fallan las pastillas. Requiere entrenamiento médico.
- Alprostadil intrauretral: una alternativa a la inyección para quienes la prefieren, aunque suele ser algo menos eficaz.
La opción definitiva: la prótesis de pene
Cuando todo lo demás falla, la prótesis peneana (implante) es un tratamiento quirúrgico definitivo. Aunque suene drástico, tiene una de las tasas de satisfacción más altas de toda la medicina sexual, tanto en los pacientes como en sus parejas. Es la solución de referencia para la DE grave y resistente al resto de tratamientos.
El papel de la terapia psicosexual
Cuando hay un componente psicógeno —ansiedad de desempeño, estrés, problemas de pareja—, la terapia psicosexual es parte del tratamiento, no un accesorio. En hombres jóvenes con erecciones matutinas conservadas, suele ser incluso el abordaje principal. Y combinada con fármacos, mejora los resultados: la pastilla resuelve la mecánica, pero no la cabeza.
Lo que promete más de lo que cumple
Conviene ser escéptico con algunas modas. La terapia de ondas de choque de baja intensidad es prometedora pero todavía experimental: no es un tratamiento estándar. Las inyecciones de plasma rico en plaquetas («P-Shot») carecen de evidencia sólida. Y la enorme mayoría de los suplementos «naturales» para la potencia no funcionan y, peor aún, algunos contienen fármacos ocultos sin control. Ante la DE, la ruta segura pasa por una evaluación médica, no por la publicidad.
Preguntas frecuentes
¿Las pastillas funcionan siempre?
En la mayoría sí, pero no en todos. Cuando no funcionan, muchas veces es por mal uso, dosis insuficiente o una causa de fondo no tratada. Y si aun así fallan, existen inyecciones, dispositivos y cirugía.
¿La disfunción eréctil es para siempre?
No necesariamente. Si la causa es reversible (fármacos, hábitos, ansiedad, un factor metabólico controlable), puede mejorar mucho o resolverse. Por eso el primer paso es evaluar la causa, no solo tapar el síntoma.
¿Los suplementos naturales sirven?
En general, no. Casi ninguno tiene evidencia, y algunos productos han contenido fármacos no declarados, lo que los vuelve peligrosos. Mejor un tratamiento evaluado por un profesional.
Antes de tratarla, conviene entender qué señala: lee Disfunción eréctil: qué dice la evidencia (y por qué puede ser la primera señal de tu corazón). Y sobre el papel del deseo y la ansiedad, mira La neurociencia del deseo.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- European Association of Urology (EAU). Guidelines on Sexual and Reproductive Health: Male Sexual Dysfunction.
- American Urological Association (AUA). Erectile Dysfunction: AUA Guideline.
- Burnett AL, et al. Erectile Dysfunction: AUA Guideline update. Journal of Urology.

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