Quitar los dos ovarios no adelanta la menopausia: la provoca en cuestión de horas. Esa diferencia de velocidad —y no solo el hecho de que la menstruación se detenga— explica casi todo lo que viene después, incluido lo que pasa con el deseo.
En la menopausia natural el ovario se apaga a lo largo de años. La transición es irregular, con picos y caídas de estradiol, y el cuerpo dispone de tiempo para adaptarse. En la menopausia quirúrgica no hay transición: una paciente entra al quirófano con función ovárica y sale sin ella. Es el mismo destino hormonal alcanzado por una vía distinta, y la diferencia tiene consecuencias clínicas medibles.
Conviene precisar el término desde el principio, porque es una de las confusiones más frecuentes en consulta: no toda cirugía ginecológica produce menopausia. La que la produce es la extirpación de ambos ovarios.
En 30 segundos
- La menopausia quirúrgica es el cese de la función ovárica tras la extirpación de ambos ovarios (ooforectomía bilateral). La histerectomía sin ooforectomía detiene la menstruación, pero no produce menopausia hormonal.
- La caída es brusca, no gradual: desaparecen de golpe el estradiol ovárico y una fracción importante de los andrógenos circulantes.
- En promedio, los síntomas vasomotores y la pérdida de deseo son más intensos que en la menopausia espontánea de la misma edad.
- Hecha antes de la edad natural de la menopausia y sin terapia hormonal, se asocia a más riesgo cardiovascular, óseo y cognitivo. Por eso las guías recomiendan conservar los ovarios cuando no hay indicación oncológica.
- Es el único escenario en el que la testosterona para el deseo femenino cuenta con ensayos aleatorizados, y el beneficio es real pero modesto.
Qué es exactamente la menopausia quirúrgica
Es el cese permanente de la función ovárica causado por la extirpación quirúrgica de los dos ovarios, con o sin salpingectomía y con o sin histerectomía acompañante. El dato que ordena todo lo demás: si los ovarios se conservan, no hay menopausia quirúrgica, aunque se haya extirpado el útero. Una mujer histerectomizada con ovarios intactos deja de menstruar ese mismo día, pero sigue produciendo estradiol y llegará a su menopausia hormonal más tarde, quizá un par de años antes que la media de la población.
Esta distinción importa porque cambia por completo el seguimiento. En la histerectomía con conservación ovárica no hay indicación de terapia hormonal preventiva. En la ooforectomía bilateral practicada a los 42 años, sí suele haberla.
Por qué la velocidad de la caída importa tanto
La respuesta corta: porque el sistema nervioso central tolera mal los cambios hormonales abruptos, y porque el ovario no produce solo estrógenos.
Los estrógenos
Tras la ooforectomía bilateral el estradiol circulante cae a niveles posmenopáusicos en el curso de horas a días. La consecuencia clínica más visible es la sintomatología vasomotora: los sofocos aparecen antes, suelen describirse como más intensos y tienden a persistir más tiempo que en la menopausia natural. No se trata de una impresión subjetiva de las pacientes, sino de un patrón consistente en las series clínicas y en los estudios de cohortes que comparan ambos tipos de menopausia.
Los andrógenos (la parte que suele olvidarse)
El ovario premenopáusico aporta una proporción sustancial de la testosterona y de la androstenediona circulantes; el resto procede de la suprarrenal y de la conversión periférica. Al extirparlo, esa fuente desaparece también. En la menopausia natural, en cambio, el estroma ovárico conserva cierta producción androgénica durante años. Esta diferencia es la explicación fisiológica más plausible de por qué la queja de deseo sexual bajo aparece con más frecuencia y de forma más abrupta tras la cirugía.
Qué cambia en la vida sexual
El deseo
El trastorno de deseo sexual hipoactivo es más prevalente en mujeres con menopausia quirúrgica que en las de menopausia espontánea de edad comparable. Aquí está el único cuerpo de evidencia aleatorizada de cierto peso sobre testosterona en mujeres: los ensayos con parches transdérmicos de testosterona en dosis fisiológicas, realizados precisamente en mujeres con menopausia quirúrgica, mostraron un aumento estadísticamente significativo —aunque de magnitud modesta— en el número de episodios sexuales satisfactorios y en las puntuaciones de deseo frente a placebo.
El consenso internacional de 2019 sobre testosterona en mujeres respalda su uso únicamente para el deseo sexual hipoactivo en mujeres posmenopáusicas, y señala un problema práctico que sigue vigente: en la mayoría de los países no existen formulaciones de testosterona aprobadas para mujeres, lo que obliga a prescripciones fuera de indicación con controles analíticos. Es una decisión que corresponde a una valoración médica individual, no a una pauta general.
El síndrome genitourinario
La sequedad vaginal, la pérdida de elasticidad y el dolor en la penetración se instalan con rapidez por la caída estrogénica. Es el componente con mejor relación entre tratamiento y resultado: los estrógenos vaginales de baja dosis tienen eficacia bien documentada y una absorción sistémica mínima, y los humectantes y lubricantes aportan mejoría sintomática. Muchas pacientes atribuyen al «no tener ganas» lo que en realidad es dolor anticipado, y distinguir una cosa de la otra cambia el tratamiento.
El balance de riesgos a largo plazo
La respuesta directa: cuando la ooforectomía bilateral se realiza antes de la edad natural de la menopausia y no se acompaña de terapia hormonal, los datos observacionales apuntan a un exceso de riesgo cardiovascular, de osteoporosis y de deterioro cognitivo, además de un aumento de la mortalidad por todas las causas en los análisis de cohortes prospectivas. Los estudios de cohortes no demuestran causalidad por sí solos, pero la coherencia entre fuentes distintas y la plausibilidad biológica son considerables.
De ahí derivan dos recomendaciones de las sociedades científicas. La primera: conservar los ovarios en la cirugía ginecológica por patología benigna cuando no hay razón oncológica para extirparlos, y considerar la salpingectomía con conservación ovárica si lo que se busca es reducir el riesgo de cáncer de ovario. La segunda: si los ovarios se extirpan antes de la edad esperable de la menopausia, ofrecer terapia hormonal hasta aproximadamente esa edad, salvo contraindicación.
El escenario distinto es el de las portadoras de variantes patogénicas en BRCA1 o BRCA2 y otros síndromes de predisposición hereditaria. Ahí la salpingooforectomía reductora de riesgo tiene una indicación establecida, y el cálculo deja de ser el mismo: se acepta el coste endocrino porque el beneficio en prevención de cáncer es sustancial. Lo que no cambia es la necesidad de abordar activamente las consecuencias sexuales y metabólicas de la intervención en lugar de tratarlas como un precio inevitable.
Preguntas frecuentes
¿Una histerectomía me provoca menopausia?
No, si los ovarios se conservan. Dejará de menstruar, pero sus ovarios seguirán produciendo hormonas y su menopausia hormonal llegará más adelante. Solo la extirpación de ambos ovarios produce menopausia quirúrgica.
¿La terapia hormonal es obligatoria después de la cirugía?
No es obligatoria, pero en mujeres operadas antes de la edad natural de la menopausia las guías la recomiendan de forma activa, salvo contraindicación como el antecedente de cáncer de mama hormonosensible. La indicación, el tipo y la duración son decisiones clínicas individualizadas.
¿Se recupera el deseo sexual?
Con frecuencia mejora, pero rara vez con una sola intervención. Lo que suele funcionar es abordar en paralelo el componente hormonal, el dolor genitourinario y los factores psicológicos y de pareja. Esperar que un parche o una crema resuelvan por sí solos un deseo que llevaba meses apagado es la vía más rápida a la decepción.
Si le interesa el contexto más amplio, puede leer también Menopausia precoz y salud sexual: qué vigilar, que aborda el cese ovárico temprano no quirúrgico, y Terapia hormonal y sexualidad en la menopausia: beneficios y riesgos, donde se detalla la evidencia sobre la ventana de inicio.
Sexualidad Basada en Evidencia. Ciencia, sin moralina y sin humo.
Referencias
- Parker WH, Feskanich D, Broder MS, et al. Long-term mortality associated with oophorectomy compared with ovarian conservation in the Nurses’ Health Study. Obstet Gynecol. 2013;121(4):709-716.
- Rocca WA, Gazzuola Rocca L, Smith CY, et al. Bilateral oophorectomy and accelerated aging: Mayo Clinic Cohort Study of Oophorectomy and Aging-2. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2021;76(7):1201-1211.
- Davis SR, Baber R, Panay N, et al. Global Consensus Position Statement on the Use of Testosterone Therapy for Women. J Clin Endocrinol Metab. 2019;104(10):4660-4666.
- Buster JE, Kingsberg SA, Aguirre O, et al. Testosterone patch for low sexual desire in surgically menopausal women: a randomized trial. Obstet Gynecol. 2005;105(5):944-952.
- The 2022 Hormone Therapy Position Statement of The North American Menopause Society Advisory Panel. Menopause. 2022;29(7):767-794.

Deja un comentario